Pues, a decir verdad, ¿habrá hombre tan estúpido y negligente que no apetezca saber cómo y por qué género de gobierno los romanos llegaron en cincuenta y tres años no cumplidos a sojuzgar casi toda la tierra, acción hasta entonces sin ejemplo? ¿O habrá alguno tan entregado a los espectáculos, o a cualquiera otro género de estudio, que no prefiera instruirse en materias tan interesantes como éstas?

Polibio (1. 1.5)
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ROMA A LO LARGO DE LA HISTORIA
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sábado, 2 de febrero de 2019

GERMANOS CONTRA ROMA

VIDA Y COSTUMBRES DE LOS GERMANOS 

SEGÚN TÁCITO

Cornelio Tácito
Cornelio Tácito: Agrícola, Germania, Diálogo sobre los oradores.
Introducción, traducción y notas de J.M.Requejo. Ed.Gredos, Madrid,1988                                                 

 
Qué motivos tuvo Tácito para escribir sobre la vida y costumbres de los germanos es algo que todavía no sabemos y que quizá no sabremos nunca. Algún autor moderno ha querido ver en este librito un principio de moralidad al oponer la vida sencilla y agreste a la degeneración de la sociedad romana que le tocó vivir a Tácito.
 Parece ser que nuestro autor tuvo algún contacto con estas gentes en su permanencia en la Galia Bélgica antes o después de su matrimonio con la hija de Agrícola.
 Al leer el relato detallado de la forma de vida de los germanos no podemos menos que acordarnos, y estableceder relaciones, de las narraciones que nos han llegado a través, por ejemplo, de Tito Livio sobre los comienzos de la misma Roma. Tal vez Tácito encontró también  estas relaciones y quiso escribir sobre los germanos, de la misma manera que nosotros escribimos ahora sobre los romanos, con cierta admiración.
 Como él mismo dice, los pueblos germanos dieron muchas "lecciones a Roma": "¡Tanto va tardando Germania en ser sometida!  A lo largo de los siglos se habían conquistado, no sin dificultad, muchos pueblos, pero los pueblos germanos y sus territorio de bosques infranqueables era otra historia. Es como si a finales del siglo I de nuestra Era todavía pesara en las conciencias el desastre de Varo.
 Tácito comienza su relato dando la localización exacta de los pueblos que llamamos germanos en el espacio comprendido entre el Rin, al oeste, el Danubio, al sur, el océano, al norte y las montañas, al este.
 Es de la opinión, como creyeron algunos eruditos más recientes, de que los germanos eran autóctonos de la Germania y sin mezclas con otros pueblos, ya que todos tienen la misma configuración y las mismas costumbres y su única forma de crónica e historia son antiguos cánticos para conmemorar a los dioses, para entrar en combate o enardecer los ánimos (estos pueblos no usaban la escritura, algunas inscripciones encontradas anteriores a la conquista romana estaban escritas en alfabeto latino o griego y adaptadas a las normas locales).
    Localización de los pueblos germanos (https://it.wikipedia.org/wiki/Suardoni)









DESCRIPCIÓN DE LOS PUEBLOS GERMANOS SEGÚN TÁCITO:
(RESUMEN)
- Ojos fieros y azules
- Cabellos rubios
- Cuerpos grandes y capaces sólo para el esfuerzo momentáneo
- No aguanta la sed, ni el calor fuerte
- Están acostumbrados al frío y al hambre por el clima y el territorio que habitan
- Su tierra está poblada de selvas y echada a perder por los pantanos. Es bastante fértil, pero muy poco apta para los árboles frutales; abundante en ganado menor de poco tamaño, lo mismo que el ganado mayor, de escasa cornamenta
- No tienen ambición en cuanto a las riquezas y los placeres, los pueblos situados al interior utilizan el trueque
- No suelen utilizar armas grandes, llevan picas que llaman "frameas", pero con un hierro estrecho y corto tan afilado y manejable que luchan con ella cuerpo a cuerpo y a distancia, según la ocasión
- El jinete lleva escudo y "framea", los infantes, desnudos o con un lijero sayo, lanzan a gran distancia armas arrojadizas
- Adornan sólo los escudos con colores llamativos, pocos tienen cotas, casco de metal o de cuero
- Los caballos no sobresalen ni por su estampa, ni por su velocidad. La infantería tiene más fuerza y luchan mezclados
- La línea de combate se forma por grupos en cuña, retiran los cuerpos de los suyos, incluso en los peores combates. El haber abandonado el escudo es su principal vergüenza, los que habían caído en deshonra se ahorcaban
- Eligen a los reyes de entre la nobleza y a los jefes por su valor. El poder para los reyes no es ilimitado, ni arbitrario; van en vanguardia y ejercen el mando por admiración. No está permitido castigar, ni atar, ni golpear; sólo pueden hacerlo los sacerdotes. El escuadrón o los pelotones lo forman la familia y el parentesco. Sus mujeres y sus hijos son los testigos más sagrados para cada uno, estas llevan a los combatientes alimentos y ánimos y les curan las heridas sin atemorizarse. En más de una ocasión se rehicieron los ejércitos gracias a ellas.
- Piensan que hay en las mujeres algo santo y profético, por lo que no desperdician sus consejos
                                     - Entre los dioses honran sobre todo a Mercurio (Odin) y le ofrecen víctimas humanas en días fijos
                                      - Aplacan a Hércules (Thor) con animales permitidos. Sacrifican también a Isis( Nertho)
                                   - A los dioses no los representan con figuras humanas; les consagran bosques y arboledas
                                - Son los mejores en auspicios y oráculos: arrancan una rama a un árbol frutal, la cortan en trozos y tras señalarlos con ciertas marcas los esparcen al azar sobre una tela blanca. Después el sacerdote o padre de familia coge tres trozos y los interpreta. También examinan los sonidos y el vuelo de las aves y recurren a los presagios y admoniciones de los caballos, cuidados a expensas públicas en los mismos bosques y arboledas, blancos y sin haber sido utilizados para el trabajo. El sacerdote y el rey, tras uncirlos a un carro sagrado, observan los relinchos
                                     - El pueblo decide sobre los asuntos de mayor importancia. Se reunen en días fijos, en novilunio o plenilunio. Llevan el cómputo del tiempo por las noches y así fijan y arreglan sus citas
                                         - Llevan a cabo todos sus asuntos públicos y privados sin despojarse de las armas
                                        - Hay una gran rivalidad entre los gregarios por conseguir el primer lugar ante el jefe y los jefes pugnan por obtener el séquito más numeroso y esforzado. Lo infame es sobre todo haberse retirado de la batalla sobreviviendo al propio jefe. El jefe lucha por la victoria, sus compañeros por el jefe
                                         - No se les puede convencer para que aren la tierra o esperen la cosecha, les parece de apocados y cobardes adquirir con sudor lo que puede lograrse con sangre. Cuando no guerrean se dedican a la caza, pero pasan la mayor parte del tiempo sin ocuparse de nada. Entregan el cuidado de la casa, el hogar y los campos a las mujeres, ancianos y a los más débiles
                                           - No habitan en ciudades. Dispersos y separados, viven donde les haya complacido una fuente, un campo o una arboleda. Utilizan para todo un material tosco, sin pretensiones estéticas ni ornamentales. Abren cuevas subterráneas como refugio para el invierno y almacén para sus cosechas
                                            - Su vestimenta es un sayo sujeto con una hebilla. Los más ricos se distinguen por una vestidura ajustada, llevan también pieles de animales. La indumentaria de las mujeres no difiere de la masculina
                                           - El matrimonio es muy respetado. Se contentan con una sola mujer, los adulterios son escasos. Cada madre cría a su hijo.
                                            - Se tiene por impiedad el negar albergue a cualquier ser humano.
                                            - Son gente nada astuta y sin doblez, la mente de todos permanece franca y sin velos.
                                            - Beben un líquido que obtienen de la cebada o del trigo y que, al fermentar, adquiere cierta semejanza con el vino. Su alimentación es sencilla, se emborrachan con facilidad
                                            - En las reuniones se divierten arrojándose los jóvenes desnudos entre espadas y frámeas, el premio es el placer de los espectadores
                                               - El vencido afronta una esclavitud voluntaria, lo consideran fidelidad a sus compromisos. Venden a sus esclavos, no los utilizan en funciones domésticas. Cada cual lleva su casa y sus penates
                                             - Van ocupando todos por turno la superficie cultivable, cambian anualmente de terreno
                                                - Ninguna pompa en sus funerales. Cada cadáver conserva sus armas, a veces se añade el caballo. Para las mujeres es decoroso llorar; para los hombres, mantener el recuerdo.
              Hasta este punto llega Tácito con la descripción general de los pueblos germanos, pero la obra no termina aquí sino que se dedica a comentar cada uno de los pueblos por separado y sus diferencias; no obstante, dejaremos esa cuestión para otro capítulo.      
                 

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